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RELATOS
Mi primera vez con un transexual

Esta experiencia que os cuento la viví gracias a un anuncio que me contestaron, como casi siempre, en la Revista Gente Libre. Era una carta que me la enviaba un transexual de Barcelona, que quería que nos conociéramos. Pensé que de un lugar tan lejano a donde yo vivo me resultaría prácticamente imposible que nos llegásemos a encontrar, a no ser que fuera en vacaciones. Pero casualmente pude ir a Barcelona con motivo de un encuentro de Rugby de mi equipo. Llamé a Candela que así se llama ella. Por la foto que me había enviado en Top Less, se veía que poseía un cuerpo muy exuberante, dos pechos grandes y duros, gracias a la silicona . Unos ojos azules preciosos y una tez morena cautivadora. De cintura para abajo un minúsculo tanga que no dejaba adivinar nada. Tenía 25 años y era bastante alta, además de muy femenina. Cuando hablé con ella y le dije que en una semana podríamos conocernos noté como la embargaba la alegría. Estuve haciéndome pajas toda la semana pensando en el encuentro con ella.
El partido lo jugaríamos el sábado al medio día, y el autobús saldría de vuelta el domingo muy temprano. Por lo que quedé con ella para comer. Quedamos en un restaurante. Llegué cinco minutos antes de la hora a la que habíamos quedado. No tuve que esperar mucho, ya que casi al momento de llegar yo se presentó ella. Venía con unos vaqueros muy ceñidos, que marcaban una estupenda y femenina figura y una ancha camisa que ocultaban sus grandes pechos. Nos besamos como si nos conociéramos de toda la vida y nos sentamos a comer. La velada fue muy divertida, pues parecía que fuésemos dos amigos que llevaban mucho tiempo juntos y salían a comer. Le hablé de mi experiencias y ella me contó que trabajaba en una farmacia de una farmacéutica separada que había conocido antes de transformarse. La señora le había ayudado, eso sí se lo había cobrado follando con ella. De todas formas me dijo que le estaba tan agradecida que hacerlo con ella le daba bastante placer. Pero que lo que en realidad buscaba era un hombre con el que hacerlo. Que estuviera seguro de lo que se hacía. Me dijo que había tenido varias experiencias con hombres. La primera fue con un chico al que no le comentó nada de su sexo, y que cuando estaban a punto de hacerlo, él chico al darse cuenta, le golpeó y casi la mata. Esta primera experiencia le hizo que se lo pensara bastante. La siguiente fue al contestar a un anuncio de un periódico de relaciones que hay en Barcelona. Fue con un hombre mayor y sólo sirvió para masturbarlo, ya que el tipo quería ser follado, y ella me comentó que follar follaba a chicas. Pero a los hombres no, que ellos la follaran era lo que le gustaba. Por último desistió de encontrar algún chico al que gustarle, así que mantenía relaciones con algún que otro transexual e incluso con alguna chica, ya que estas eran más comprensivas. Hasta que contestó a mi anuncio, en el que había puesto muchas esperanzas. La animé, diciéndole que lo que le había ocurrido no era para desesperarse, que quizás si se anunciara, poniendo su foto le lloverían cantidad de cartas de las que elegir la que quisiera para lo que quisiera.
Como se dio cuenta de que había surgido un brote de amistad entre nosotros, bastante profundo decidimos irnos a su casa . Por el camino nos fuimos besando, acariciandonos y mordisqueándonos. Así que cuando llegamos a su casa yo estaba empalmado y creo que ella también. Nos desnudamos, quedándose ella sólo con un minúsculo tanga, donde se notaba el bulto de una polla, que precisamente no era pequeña. Nos fuimos al dormitorio y una vez ya desnudos se puso a chuparme la polla, con verdadera pasión. Disfrutaba ella más con la mamada que me estaba haciendo que yo mismo. Tuve que apartarla, ya que de la forma que me estaba chupando la polla me la iba a consumir sin piedad, y lo que yo quería era resistir para no decepcionarla, pero a ella no parecía importarle, se abalanzó de nuevo sobre mi polla y hasta que no me corrí no paró de chuparla, y una vez eyaculé, continuó haciéndolo. Tragó todo mi semen con voracidad. Tuve que apartarla casi de un empujón. Pero ella estaba encendida y no había forma de pararla. Su polla ya estaba empalmada y era bastante grande. La tumbé sobre la cama y me puse a chuparle la polla, a la vez que le pellizcaba sus gordos pezones. Ella gemía ahora y temblaba de placer. Se tocaba las tetas con fuerza y me decía todo tipo de cosas. Con tanto meneo mi polla estaba otra vez dura, así que tal y como estaba, tras calzarme un condón, levantándole las piernas se las separé y dirigí mi polla hacia su culo. Ella me lo pedía sin parar de decir, “fóllame, fóllame, haz que me sienta una hembra”. Con todo este parlamento me apasioné aún más y tras colocar la punta en su ano, comencé a metérsela poco a poco, ella la sentía entrar, y me apretaba con sus manos tirando de mi culo hacia ella, obligándome a dejar de actuar con suavidad para metérsela de un solo golpe hasta que mis cojones chocaron con su culo. Su polla chocaba con mi barriga sentía yo la dureza de su polla, ella dejó de apretarme el culo para comenzar a masturbarse. Lo hacía, mientras yo la besaba y mordisqueaba sus pechos y pezones. No pudo resistir más y se corrió salpicándome su esperma, que casi me llega a la cara de la fuerza con que fue expulsado. Yo seguí follándola, ella sentía las embestidas de mi polla penetrándola hasta lo más profundo de ella y me suplicaba que no parase. Resistí cuanto pude, hasta que acabé corriéndome. Llenando el condón con una buena dosis de semen. Saqué mi polla aún dura del preservativo y nos pusimos a besarnos y magrearnos de nuevo. Disfruté de sus duras tetas y acabamos los dos haciendo un 69. Pero a ella le costaba empalmarse, mientras que yo estaba dispuesto a follarla de nuevo. En esta ocasión aguanté hasta que su polla volvió a endurecerse. La puse a cuatro patas y la ensarté de nuevo por su cálido y acogedor culo. Mientras la follaba le mordía su cuello, magreaba sus pechos y por último le masturbaba. Me costó mucho trabajo correrme en esta ocasión, de hecho lo conseguí gracias a una paja que me hizo ella con sus tetas. Fue fabuloso, pero me dejó agotado durante un buen rato. Tras esta última corrida, nos quedamos abrazados y besándonos con un apasionamiento renovado, la estuve besando y masajeando con mucha ternura, haciéndola sentir muy bien. Fue una experiencia enriquecedora para ambos. Estuvimos toda la tarde y toda la noche juntos. Nos encontrábamos muy a gusto los dos, hasta que llegó el momento de la despedida. Fue muy triste, pero seguimos escribiéndonos bastante a menudo. Ella acabó conociendo a un chico y acabaron viviendo juntos. Hoy en día vive en París con él y siempre me manda una felicitación por Navidades. Son muy felices.
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